sábado, 28 de abril de 2012
6:45 PM (17 minutes ago) to Cecilia
Mirá, hoy estoy por enfermarme. Vino Ezequiel a casa y cortó un ajo, le sacó lo verde del medio y me dijo que me lo tomara sin masticarlo. Después me llamó mi amigo Tomás para salir, pero le dije que no. Así que va a venir con Valeria y me van a hacer una sopa de verduras. Yo pensaba en eso, en los lindos amigos que tengo. Y me emocionaba un poco saberme cuidado. Entonces me di vuelta a ver dónde estaba Aníbal. Él estaba sobre un estante arriba de un pantalón de gimnasia, lo miré, armé una pistola con mi dedo gordo y mi índice. Le disparé, él me guiñó el ojo.
viernes, 2 de marzo de 2012
Botitas
Sabés lo que pasa… éramos el amor en ciernes. Fijate, si escribo sobre el asunto de los celos se acaba el asunto de los celos. Fijate, si escribo el asunto de lo bello, se potencia el asunto de lo bello. Amor. No me inmolo más, tené cuidado. No te escribo para tener estilo, no te escribo para ser creativo, escribo para sacarme estos surcos que vienen después de tu cuerpo.
La otra noche llegaste radiante con tus botitas y el vestidito, tu perfume y el pañuelo azul. Volvías de ver a las tortugas gigantes en Costa Rica y de acostarte con un desconocido abajo de un baobab. ¿Qué tendencia destructora hizo que te quedaras? La palangana que juntaba el agua de las goteras se me cayó encima (risas). Cantamos esa canción vieja de rockeros modernos (carcajadas). Acá siempre, en el principio del abismo, quiero que vuelvas. A garchar conmigo, acabar adentro en tus piernas. Que son eso: el opio del toxicómano.
Sabés lo que pasa… éramos el amor en ciernes. Fijate, si escribo sobre el asunto de los celos se acaba el asunto de los celos. Fijate, si escribo el asunto de lo bello, se potencia el asunto de lo bello. Amor. No me inmolo más, tené cuidado. No te escribo para tener estilo, no te escribo para ser creativo, escribo para sacarme estos surcos que vienen después de tu cuerpo.
La otra noche llegaste radiante con tus botitas y el vestidito, tu perfume y el pañuelo azul. Volvías de ver a las tortugas gigantes en Costa Rica y de acostarte con un desconocido abajo de un baobab. ¿Qué tendencia destructora hizo que te quedaras? La palangana que juntaba el agua de las goteras se me cayó encima (risas). Cantamos esa canción vieja de rockeros modernos (carcajadas). Acá siempre, en el principio del abismo, quiero que vuelvas. A garchar conmigo, acabar adentro en tus piernas. Que son eso: el opio del toxicómano.
domingo, 22 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
El Serranito
una literatura sin personas
la responsabilidad se expande
se desvanecen los criterios
goce voraz, goce pendenciero
goce hedonista
duro roce de las partículas establecidas
movimiento de cimientos
una fruición perenne
adosada a las olas
a la arena que se cuela
por los agujeros de las zapatillas
del barro, de la explosión
de la falta de proyectos
del abandono
- ahora es
cuando la dejo para siempre-
una literatura sin personas
del aura
de la métrica alienígena
hagiografías de luces
de cipreses
de motores mecánicos
hablabas de una conexión
humana con lo desvanecido
con las personalidades de los ríos
los motores helicoidales
de tu lengua
ahora braman
despejan las peores dudas
ahora el desengaño
la poesía sin personas
la fallida
la estanca se desvanece
en nombre de otros colores
se desparrama la fuerza
fuerza de gallo
para estallar
fuerza de vida que desenvaina
afinca, construye
acá es donde no pensamos
una literatura sin personas
la responsabilidad se expande
se desvanecen los criterios
goce voraz, goce pendenciero
goce hedonista
duro roce de las partículas establecidas
movimiento de cimientos
una fruición perenne
adosada a las olas
a la arena que se cuela
por los agujeros de las zapatillas
del barro, de la explosión
de la falta de proyectos
del abandono
- ahora es
cuando la dejo para siempre-
una literatura sin personas
del aura
de la métrica alienígena
hagiografías de luces
de cipreses
de motores mecánicos
hablabas de una conexión
humana con lo desvanecido
con las personalidades de los ríos
los motores helicoidales
de tu lengua
ahora braman
despejan las peores dudas
ahora el desengaño
la poesía sin personas
la fallida
la estanca se desvanece
en nombre de otros colores
se desparrama la fuerza
fuerza de gallo
para estallar
fuerza de vida que desenvaina
afinca, construye
acá es donde no pensamos
jueves, 13 de octubre de 2011
Leyendo tu libro de cuentos
Lo voy a decir claramente
deshacer mi clínica
mi tísica aspiración al amor
al ruego
a esa desquiciada forma
de prender fuego
los sillones cómodos
soy el aire que se cierra
en la trémula anhelante
en la garganta
te odio bombón
asimilé toda tu locura
pero no puedo digerirla
me rebota en la sangre
con franqueza suicida
no puedo pensar por vos
no me pidas que viva
en el umbral del clamor
solamente quiero
que desaparezcas.
Lo voy a decir claramente
deshacer mi clínica
mi tísica aspiración al amor
al ruego
a esa desquiciada forma
de prender fuego
los sillones cómodos
soy el aire que se cierra
en la trémula anhelante
en la garganta
te odio bombón
asimilé toda tu locura
pero no puedo digerirla
me rebota en la sangre
con franqueza suicida
no puedo pensar por vos
no me pidas que viva
en el umbral del clamor
solamente quiero
que desaparezcas.
lunes, 10 de octubre de 2011
Tus piernas son el opio del toxicómano
de tu cuerpo
de mis restos
del temor marcado a andar
a prosperar creciendo
este amor callado que nos une
y nos rechaza con tamaña hilacha
hilacha de Ariadna para secar los platos
hilacha de vida para desmenuzarla
acatar o llegar al fondo del asunto
que es siempre el fondo de tu cuerpo
y mi cama
que es tu casa
¿quién dijo que calmabas
las ansiedades carnívoras?
lo sé, te vuelvo loca
y es como andar, recorrer, impostar
o empezar de cero,
hay que zigzaguear lo perverso
perpetuar el slalom
recorrer la carne y abrazarla
dejar un espacio a las metáforas paganas
noche de cencerro sonando
no voy a callarme porque te amo
y vos no vas a calmar esas ganas
de que duerma al lado tuyo
aunque levantes tu muralla
muralla de distancia
para disimular que te encanto
muralla de silencio
para alarmarme despacio
que me arrodille de vuelta
entre tus piernas
el opio del toxicómano
de tu cuerpo
de mis restos
del temor marcado a andar
a prosperar creciendo
este amor callado que nos une
y nos rechaza con tamaña hilacha
hilacha de Ariadna para secar los platos
hilacha de vida para desmenuzarla
acatar o llegar al fondo del asunto
que es siempre el fondo de tu cuerpo
y mi cama
que es tu casa
¿quién dijo que calmabas
las ansiedades carnívoras?
lo sé, te vuelvo loca
y es como andar, recorrer, impostar
o empezar de cero,
hay que zigzaguear lo perverso
perpetuar el slalom
recorrer la carne y abrazarla
dejar un espacio a las metáforas paganas
noche de cencerro sonando
no voy a callarme porque te amo
y vos no vas a calmar esas ganas
de que duerma al lado tuyo
aunque levantes tu muralla
muralla de distancia
para disimular que te encanto
muralla de silencio
para alarmarme despacio
que me arrodille de vuelta
entre tus piernas
el opio del toxicómano
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